El Atelopus es un género que perdió especies enteras frente a un hongo que ataca la piel de los anfibios. Donde todavía hay poblaciones, contarlas no es un trámite: es el dato.
El monitoreo se hace de mañana, quebrada arriba, anotando cada individuo. No hay espectáculo. Hay una libreta, un equipo que ya conoce cada roca, y la disciplina de volver temporada tras temporada.
Los huéspedes que quieren pueden acompañar. No es un tour con guion: es el trabajo que se hace ese día, con alguien más mirando.